El Experimento Fallido: El Costo de Eliminar el Ascenso y Descenso en la Liga MX

Lo que por seis años se gritó desde las tribunas vacías de la división de plata y se discutió en las mesas de análisis, hoy tiene un respaldo científico irrefutable: la abolición del ascenso y descenso en el fútbol mexicano fue un duro golpe a la competitividad que solo benefició los bolsillos y la comodidad de los dueños de pantalón largo.

El Experimento Fallido
Última actualización:  |  Redacción

Un reciente estudio econométrico de la Universidad de Houston titulado "Promotion, Relegation, and Competitive Balance: Evidence from Mexican Fútbol", el cual analizó más de 5,400 partidos entre 2016 y 2026, puso cifras exactas al retroceso de nuestro balompié tras la polémica decisión tomada en abril de 2020. El veredicto es contundente: se destruyó la intensidad en el circuito inferior y se ensanchó un abismo económico sin precedentes.

El desplome de la Liga de Expansión

Al retirar el premio mayor (subir a Primera) y el castigo definitivo (caer de categoría), la Liga de Expansión MX experimentó una preocupante pérdida de ritmo. La investigación revela que, sin incentivos reales, los equipos favoritos en la segunda división ganaron entre un 5% y 7% menos de lo proyectado por los mercados en temporada regular.

Peor aún, la magia y la garra de la Liguilla se diluyeron. Antes de la suspensión, los favoritos ganaban el 63% de los partidos de eliminación directa, impulsados por la urgencia de alcanzar el máximo circuito. Con la reforma, esa efectividad se derrumbó al 48%, igualándose con un partido cualquiera de temporada regular. Al no haber nada que perder, la división tendió a emparejarse, pero hacia abajo. Como bien señaló en su momento el experimentado estratega Ricardo 'Tuca' Ferretti: "Vivir sin ascenso y descenso es promover la mediocridad".

Negocio redondo en Primera División

Mientras el circuito de desarrollo se devaluaba, el máximo circuito blindó sus intereses. Los datos de mercado demuestran que la suspensión funcionó como un escudo financiero para los clubes de la Liga MX, cuyo valor de plantilla promedio se disparó de 1.4 a 1.8 millones de euros por jugador. En contraste, las plantillas de la división de plata cayeron a un promedio de 400 mil euros.

Estadísticamente, los clubes de Primera División aumentaron su valor relativo entre un 57% y un 63% en comparación con la segunda división gracias a este congelamiento competitivo. Los dueños priorizaron la certeza de no perder su estatus —y sus millones por derechos de televisión y patrocinios— por encima del mérito deportivo, sustituyendo el descenso por multas económicas que resultaron ridículas frente a las pérdidas reales de un descenso verdadero.

Un regreso con canchas desiguales

Afortunadamente para el aficionado, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) determinó que el sistema tradicional debe regresar de manera obligatoria para la temporada 2026-2027. Sin embargo, los expertos advierten que abrir las puertas de nuevo no sanará las heridas de inmediato.

El fútbol mexicano arranca su participación en el Mundial 2026 saliendo de un letargo de seis años de comodidad dirigencial. El daño estructural en infraestructura, pérdida de inversores y fuga de talento en la Liga de Expansión es severo. Si la Liga MX no acompaña este regreso con un reparto equitativo de los derechos televisivos y mecanismos de apoyo financiero para los equipos que ascienden y descienden, el retorno del formato será solo un trámite legal que mantendrá una desigualdad arraigada.

El experimento falló en lo deportivo, pero enriqueció a los de siempre. La pelota volverá a rodar bajo presión en 2026, y ahora la duda es si los directivos buscarán evolucionar o si se mantendrán conformes con el mínimo exigido por los tribunales.

Cargando Minuto a Minuto...
Cargando Otras noticias...